Una peritonitis en 2009 y entrar en contacto con los llamados superalimentos durante una estancia en Los Ángeles, sentaron las bases de lo que terminó por convertirse en Baïa Food. “Fue entonces cuando empecé a entender de verdad la importancia de la alimentación en salud”, explica a Innovaspain Guillermo Milans del Bosch, cofundador de la startup.
Pero para que una filosofía de vida tomara forma de proyecto empresarial había que cerrar el círculo. Aquí entra en escena la otra mitad de Baïa. “Conozco a Loan Bensadón desde que estudiamos juntos en el Liceo Francés de Madrid. Aunque después tomamos caminos formativos distintos (Milans del Bosch el de la gestión empresarial, Bensadón el farmacéutico y la investigación) nunca perdimos el contacto y a los dos nos rondaba la idea de llevar a cabo algo que aportara valor a la sociedad”.
“Gracias a Loan conocí la existencia de la miraculina, una glicoproteína presente en la pulpa de la fruta de la especie Synsepalum dulcificum. Se trata de una baya endémica del África Occidental localizada en los países costeros del Golfo de Guinea, desde Costa de Marfil hasta Gabón”. Esta proteína es capaz de transformar los sabores: enmascara los ácidos y potencia el gusto dulce de alimentos y bebidas con un efecto que se prolonga alrededor de una hora.
El primer paso
Los dos emprendedores dejaron sus trabajos y en 2013 nacía Baïa Food. “El objetivo era reducir el consumo de azúcar y los edulcorantes artificiales cada vez más presentes en los productos alimenticios que encontramos en el supermercado”. Comenzaron así a investigar a fondo las propiedades de la miraculina y las opciones de comercializarlo como nuevo alimento en la Unión Europea.
Arrancar no fue sencillo. Las bayas de Synsepalum dulcificum no estaban categorizadas como nuevo alimento por la UE. “No existía historia de consumo en ninguno de los Estados Miembros y, por tanto, antes de poder comercializarlas, teníamos que demostrar su seguridad ante la EFSA”.
Fue un proceso costoso en tiempo y dinero. Para salvaguardar la innovación y fomentar que las empresas inviertan en este sentido, la UE protege comercialmente a la empresa solicitante durante 5 años. En ese tiempo, la compañía autorizada es la única que puede comercializar el nuevo alimento en todo el territorio comunitario.
Para no empezar la casa por el tejado, y pese a los mensajes desalentadores de parte de la industria, volcaron los esfuerzos en dar forma a una cadena de suministro fuerte, ubicada en Ghana. “Sólo así lograríamos un producto estable que cumpliera con los estándares de calidad europeos”, apunta Milans del Bosch.
Punto de inflexión
Las primeras alegrías se han demorado más de lo que esperaban, pero han llegado encadenadas. En junio de 2021, la EFSA publicó la opinión científica sobre el Dried Miracle Berry (DMB), el novel food de Baïa, y concluyó que es seguro para el consumo humano. En noviembre lograron lo que el cofundador de la compañía considera “un hito fundamental” de cara al futuro de la iniciativa. La publicación del Reglamento de Ejecución (UE) 2021/1974 de la Comisión Europea autoriza la comercialización de frutos desecados de Synsepalum dulcificum como nuevo alimento.
“Hemos demostrado que nada es imposible cuando está claro dónde se quiere llegar. Tenemos los pies en la tierra”, asegura el emprendedor. Por ahora, el foco lo situarán en pacientes con trastornos del gusto que no pueden disfrutar de la comida. “Estas situaciones afectan negativamente tanto a su calidad de vida como a aspectos nutricionales”, explica Milans del Bosch.
La empresa avanza en las negociaciones con partners comerciales del ámbito de la nutrición clínica y el consumer healthcare interesados en el nuevo suplemento sensorial. Si todo marcha según lo previsto, el producto estará en el mercado durante el primer trimestre de 2022. Los planes pasan por asentarse en España, Portugal, Francia, Italia y Alemania. “También estamos hablando con las autoridades de Reino Unido para su inclusión en el catálogo de nuevos alimentos del país”.
La ruta de la innovación y la investigación científica
En paralelo a esta expansión, Baïa mantendrá firme su apuesta por la I+D. “Acometeremos fuertes inversiones en innovación, tal y como hemos hecho a lo largo de estos años, para desarrollar nuevos formatos adaptados a cada tipo de consumidor y paciente”. Además, prevén realizar un ensayo clínico que genere evidencia científica alrededor de la aplicación de los trastornos del gusto en pacientes con cáncer y un estudio para entender mejor el vínculo entre la diabetes y la pérdida de peso. “No dejaremos de mejorar y potenciar la efectividad del ingrediente a través de la obtención de extractos más concentrados y enriquecidos en el activo”.
Guillermo Milans del Boch avanza que el recorrido del nuevo alimento es “amplísimo”. “El reto a medio y largo plazo es su inclusión en matrices alimentarias ácidas para que actué como endulzante natural”. En este sentido, Baïa lleva a cabo diferentes pruebas en empresas de calado nacional como CAPSA FOOD y distintos centros tecnológicos. En octubre, la empresa fue reconocida por KM ZERO, el hub de innovación abierta especializado en alimentación, dentro del evento internacional ftalks’21.
El cofundador de la startup percibe que, ocho años después de su nacimiento, el momento actual es decisivo para iniciativas como Baïa. “Durante este periodo, hemos asistido a una evolución a la hora de relacionar alimentación y salud. Queremos concienciar a la sociedad acerca de la importancia que tiene lo que nos llevamos a la boca. La alimentación es de las pocas cosas que podemos controlar para ejercer una influencia positiva en nuestra salud. A todos nos deberían enseñar en la escuela a comprender este punto desde una óptica científica. Es una forma de empoderar a la sociedad en la toma de determinadas decisiones. Cada vez vivimos más tiempo; mejor hacerlo en un estado óptimo”.
Milans del Bosch celebra que las nuevas generaciones hayan incorporado este enfoque con naturalidad. “Son más inconformistas y están más interesadas en el por qué de las cosas. Nuestra comunidad en redes sociales así nos lo demuestra. La sostenibilidad, la precedencia de los alimentos y el carácter natural son un must para ellos. Llega un cambio con el que estamos muy comprometidos”, concluye.