Carsten Sorensen es profesor titular de Información e Innovación en la London School of Economics. Desde 1989 ha estado afiliado a una serie de instituciones danesas, suecas y británicas tanto como docente como investigador. Es el redactor mayor de la Information Systems Journal, Editor Asociado para la Revista de la AIS y la dirección de Servicio Diario. También es miembro del consejo editorial de Información y Organización y miembro de la Junta Asesora de Scandinavian Journal de Sistemas de Información. Ha trabajado como consultor y educador ejecutivo en una serie de organizaciones, entre ellas Microsoft, Google, Orange, UBS y la BBC. Estuvo en Madrid con motivo de unas lecciones magistrales en la Fundación Ramón Areces llamadas "Tecnología, negocios y el aumento del uso de las máquinas. El futuro de Internet". Allí dio su opinión como experto en el estudio de los profundos cambios de la sociedad, los individuos y las tecnologías de la sociedad móvil del siglo XXI. Innovaspain.com tuvo la oportunidad de entrevistarle, pero la mitad de tiempo se fue en la primera pregunta. Dio igual: la respuesta lo merecía.
"Tú naciste en la era del plástico, todo era de plástico y todos éramos capaces de usarlo. Ahora mismo, estamos en la edad de la materia digital. Si miras el desarrollo humano desde la Edad de Piedra, en ese largo y largo contexto es como si comparas al propio plástico con la piedra, lo que ocurre es la grandísima diferencia de tiempo: mucho antes, poco ahora. Un ejemplo: cuando Thompson y Philips decidieron digitalizar la música fue una disrupción en la industria, pues algunas aparecieron y otras desaparecieron. Fue una gran revolución. La clave de la digitalización es que todo output puede adaptarse a otro input y crea un mundo de tantas posibilidades que es muy difícil imaginarse cuál va a ser la próxima innovación. Cuando le preguntaron a Steve Ballmer (CEO de Microsoft) sobre iPhone, decía que nadie iba a pagar 700 euros por un teléfono. Estaba equivocado", aseguró entre risas.
Él fue uno de los primeros usuarios de Twitter en Gran Bretaña, y en ese momento pensó que no tenía futuro. Donald Rumsfeld categorizó la era digital en: cosas que sabía, las que no sabía, y las que no sabía y ni se podía imaginar. Sobre todo en esta última. Cuando está dando clases Sorensen siempre usa un ejemplo, el mismo que utilizó en la entrevista: una aplicación en la que solo viendo tu cara sabe cuáles son tus pulsaciones. No sabías que podía pasar, ni imaginarlo, sin embargo ocurre. Cuando Steve Jobs presentó iPhone, ni ellos mismos podían imaginar que sería una innovación, pero crearon una plataforma que demuestra que la era digital descentraliza todo. Ellos pusieron la plataforma, pero los demás las aplicaciones.
"Hay tres cosas que son muy importantes en la era digital pero que ningún humano comprende. La primera es, ¿qué pasa si transformas una materia en materia digital? Que te lleva a una explosión de opciones. El segundo punto es la distribución. Una ciudad como Madrid funciona porque todos tomamos nuestras decisiones, no porque alguien nos diga qué tenemos que hacer. Lo mismo pasa con la tecnología actual: todos colaboran en un lugar, pero nadie te dice qué es lo que debes hacer. Hay una gran separación entre formas y funciones. En un típico teléfono antiguo de Nokia siempre había una relación entre forma y función, llamar a la gente. El último punto es que los seres humanos no somos capaces de imaginarnos el potencial de Internet. Ahora mismo, Google Translate (con sus más y sus menos) es capaz de traducir 44 idiomas y cada vez será mejor. Hace diez años, dos académicos escribieron un libro investigando cuáles son los trabajos que tienen peligro de ser sustituidos por las máquinas. Hoy en día, ese libro no sirve para nada", afirmó.
"En la serie americana House, un médico intentaba detectar casos raros que nadie veía. Ahora, esa profesión se puede digitalizar, como la aplicación del pulso. Tenemos herramientas que son capaces de hacer esto y más, como los wearables. Un problema de la innovación actual es que con cada desarrollo en nuevas herramientas las máquinas saben más y más sobre nosotros, por lo que la gente empieza a rechazarlas ya que no están cómodos", aseguró. Piensa que es un gran problema que los jóvenes deben solucionar porque él es "viejo, y por lo tanto pesimista". "Si yo monitorizo mis actividades por diez años, sería feliz con alguna opción de salud que me ofreciera una oferta conforme a mis datos. El problema más grave que veo es que hoy en día hay una relación entre los que hacen el negocio con el usuario, por lo que necesitamos una persona guardián de esa relación, como en un matrimonio: que esté basado en la confianza y la igualdad. Si yo quiero hablar con la empresa no puedo, pero si la compañía quiere hablar conmigo lo hacen, eso demuestra el gran desequilibrio que hay. Igual que en los años sesenta había un movimiento de liberación de las mujeres ahora necesitamos una liberación del usuario".
Según él, uno de los grandes problemas actuales es esa desigualdad que provocan las compañías americanas. "Lo mejor de los negocios digitales es recibir grandísimos aportes a cero coste. Lo malo es que solo lo hacen americanos. El problema de la innovación digital es que solo los números uno ganan dinero, los número dos del sector no. Antes, una librería pequeña en Galicia podía vender libros porque era la única del barrio, aunque no hiciera cosas buenas para sus clientes. Ahora, en esta época está preparado para que puedas votar cuál es la mejor y así será la mejor para todos. Así que el reto principal es cómo ganar dinero si no eres Apple o Google o Amazon o Facebook".
La gran diferencia entre EEUU y España (Europa) es el riesgo. "Google, desde mi punto de vista, va a desaparecer porque está basado en un modelo de negocio basado en la centralización, no en la descentralización. Pero le sucederá un americano, otra vez. ¿Por qué? porque su sistema económico está basado en el riesgo, en Europa y en España no sucede eso, no hay tanto dinero para arriesgar y para ser innovador hay que arriesgar, si bien Rusia y China están en la línea de EEUU".
Afirmó que no conoce mucho el caso de España, pero lo compara a cualquier otro país europeo. "En Europa tenemos un caso particular, y es que se nos da la oportunidad de tener opciones de diferentes sistemas, EEUU solo tiene el suyo, nosotros tenemos la oportunidad de ofrecer soluciones entre nosotros. Mirando al futuro los problemas son cada vez más complejos, y cada vez es más difícil seguir solo un camino, por lo que a lo mejor entre varios puede que nos lleven a la solución". La solución a la desigualdad entre los mercados digitales americanos y europeos, entre los que se encuentran los innovadores españoles.