Habitium es un ecommerce pure player, solo vende online. Es una buena referencia para conocer cómo está impactando la inteligencia artificial en una empresa de cierto tamaño en internet, 22 millones de euros de facturación, y del sector retail. En 2014, sus fundadores vieron la oportunidad de crear sinergias con un proyecto relacionado con las obras y las reformas, y la parte online pasó a ser el principal modelo de negocio. Al cabo de cuatro años dio el salto internacional a Francia, Portugal e Italia, y poco después a Alemania e Irlanda. En el tercer trimestre de 2025, planea abrir en más países de la UE y posiblemente también, aunque está por definir, en Reino Unido. Jaume Riutord es su director ejecutivo.
Pregunta: Cuando nació Habitium, el mundo del ecommerce estaba ya desarrollado, pero no es lo que vivimos ahora.
Respuesta: Cuando empezamos ya existía el ecommerce, pero en España estaba muy poco maduro, sólo había algunos sectores avanzados, como el de los vuelos. Lo esencial se mantiene en el sector. A nivel tecnológico, la inteligencia artificial es lo que más ha cambiado, pero en todo lo demás la evolución ha sido poca, a nivel tecnológico no hay tanta diferencia. Han aparecido herramientas que facilitan algunas de las tareas del día a día, pero no hay mucha transformación. La mayoría de ecommerce que vemos en España, que ahora facturan muchos millones y son líderes, nacieron hace una década o más, no ha habido tanto cambio.
Pregunta: Leía hace poco unas palabras de Jeff Bezos en las que decía que la clave está en lo que no cambia: la gente seguirá queriendo productos más baratos dentro de 10 años, y seguirá pidiendo que le lleguen rápido.
Respuesta: Pueden cambiar algunas tendencias, si dependes mucho de una red social, si tu tráfico viene de Facebook y de golpe y porrazo pierde mucha visibilidad porque se mueve a Instagram o a TikTok, puede haber un cambio muy importante para algunos ecommerce. En nuestro caso, se trata de productos bastante concretos, no tanto compras de impulso, y la mayoría de nuestros clientes vienen a través de buscadores.
En Google las cosas han cambiado muy poco en los últimos 10 años, quizás hay una forma distinta de clasificar ahora. En el tráfico pagado tampoco ha habido diferencias muy grandes, Google utiliza una inteligencia artificial, de la que no se puede ser partícipe directamente, porque no se puede programar, que sería el optimizador de conversiones. Eso sí que ha cambiado, pero al final la base es la misma.
"Muchos e-commerce en España no le dan importancia que deberían al canal"
Pregunta: Aceleradoras y capital riesgo suelen pedir a las startup que creen mucho volumen rápidamente. Uno no sabe distinguir desde fuera si son mejores comercios o mejores empresas de marketing digital.
Respuesta: Podría ser más importante primero conocer bien el marketing digital para llegar a a público muy grande, pero luego es clave la parte de catálogo y precios. Es muy difícil posicionarse con un catálogo pobre o sin ser competitivo, sin unos buenos proveedores. En nuestros inicios, no éramos una empresa del sector de productos de la construcción que se metía a vender online. Nosotros veníamos del marketing digital y tuvimos que aprender a vender este tipo de productos.
Aprender a ser comerciantes.
Correcto. Aprender a controlar el sector, a diferentes proveedores, a llamar a la puerta de un un fabricante que no tenía ni página web en su momento o que no sabía abrir el email. Nos empezamos a relacionar con empresas que estaban muy lejos de nosotros en cuanto a filosofía y forma de trabajar.
Tenéis la perspectiva internacional, ¿si tuvieras que traerte de algo bueno del ecommerce de otro país a España qué elegirías?
En Alemania hay una filosofía muy distinta a la hora de comprar. Tienen unas exigencias más altas, esperan recibirlo antes, que el servicio sea mejor, que se les atienda de una forma inmediata. Muchos e-commerce en España no le dan importancia que deberían al canal, ni la calidad esperada. Eso ha provocado también que muchos compren en Amazon, cuya tasa de penetración en nuestro país es altísima, eso no pasa tanto en Alemania o Francia. Los consumidores y los vendedores deben ser mucho más exigentes en nuestro país a hora de cumplir con todo lo estipulado, con todo lo que se ofrece y con la información que se da a los clientes.
¿Qué estáis haciendo con la inteligencia artificial exactamente?
Estamos en un proceso de implementación en muchos departamentos de la empresa. En catálogo, hace bastante tiempo que el título y la descripción del producto se crean con inteligencia artificial a partir de una información básica que nos da el fabricante. En la parte de atención al cliente estamos utilizando ya un sistema que resume tanto sus consultas como nuestras respuestas. Nos ahorramos leer conversaciones complicadas, difíciles de entender, incluso en varios idiomas.
Incorporación de la IA: el reto de ajustar velocidad y calidad
Estamos desarrollando ahora una IA capaz de responder automáticamente y generar un flujo de información enorme, toda la necesaria para contestar cualquier tipo de pregunta. Resumimos esa información y se la damos al agente físico que va a responder. Estamos preparándonos también para elaborar las respuestas finales, porque si recibíamos una valuación negativa un sábado por la mañana, hasta el lunes nadie respondía.
Ahora le damos una serie de instrucciones a la inteligencia artificial y prácticamente de forma inmediata interactuamos con el cliente. A veces, se vende que es muy sencillo hacer este tipo de implementaciones, pero requieren de un proceso y unos flujos mucho más largos que el montar un prompt y tener una respuesta para cualquier cosa.
¿Habéis hecho el desarrollo?
Lo estamos haciendo. Para el tema de las descripciones y los títulos tuvimos el apoyo de una empresa, pero ahora ya estamos haciendo todas las implementaciones a través de las APIs, utilizamos sobre todo OpenAI. Hacer los desarrollos nos permite tener mucho más control y saber exactamente qué es lo que esperamos y lo que queremos de cada una de las implementaciones. En la aplicación de la inteligencia artificial, la parte más difícil para nosotros es la del prompting, la de las instrucciones, se necesita conocer muy bien cuál se quiere que sea el resultado final, y eso requiere muchas pruebas. Tras cada cambio en el prompt volvemos a regenerar muchísimas contestaciones para ver si sigue cumpliendo todas las expectativas.
¿Qué tal la experiencia con OpenAI?
OpenAI tiene varios modelos en la misma plataforma, algunos mucho más baratos y menos potentes, y algunos más caros y más potentes. Puedes cambiar muy fácilmente, sin salir de la misma plataforma, sin abandonar el mismo estilo y las mismas integraciones. Otro de los motivos de trabajar con ellos es que sabemos que no nos van a dejar tirados, es fiable, trabajamos un poco más tranquilos.
La importancia de conocer los límites propios
22 millones de facturación es un gran dato siendo puros de internet, pero no dejáis de ser una pyme que se atreve con la inteligencia artificial. Desde la perspectiva de negocio, como director ejecutivo, ¿qué valor tiene esta tecnología?
A nivel de negocio, tiene unas ventajas enormes, pero hasta un límite. Hay algunas tareas que se pueden automatizar con inteligencia artificial, bastante sencillas y fáciles de implementar, cosas que deberían ser obligatorias de hacer, bajo mi punto de vista. Pero si se quiere ir más allá, surgen muchas más barreras. Mi recomendación, sobre todo para empresas pequeñas, sería ir paso a paso. A nivel de catálogo, puede ser muy sencillo de implementar y el ahorro es muy muy grande.
La diferencia entre hacerlo con inteligencia artificial o que lo haga una persona es tan enorme, que no se puede comparar. Pero es cierto que hay tareas más complejas que requieren unos flujos mucho más avanzados, en las que hay que dar muchísimas indicaciones y puede haber errores. En esos casos sería momento de plantearse hasta dónde se quiere llegar.
Más allá de la IA, ¿qué cambios espera Habitium en el e-commerce a medio plazo?
No va a haber muchísimos cambios. Vamos a seguir en la línea de los últimos años. Habrá más vendedores directos, es decir, más marcas y distribuidores que ahora utilizan un marketplace y van a vender a través de sus propios canales. Se va a incrementar en el futuro por la accesibilidad de la tecnología y la disponibilidad de herramientas mucho más intuitivas, que requieren menos conocimientos. Se va a democratizar también la confianza que pueden dar unas tiendas u otras, porque cada vez habrá más herramientas para saber cuáles son fiables.
Ahora estamos enfocados en integrar muchísimo más catálogo y en clasificarlo mejor, gracias a la inteligencia artificial. No tenemos almacén propio, trabajamos con los de los distribuidores y los fabricantes. Estamos creando una red a nivel de toda Europa para tener el máximo número de referencias posibles. Y cuando una misma referencia coincide entre varios vendedores, queremos ofrecer la mejor a nivel de plazo de entrega y precio. Sin la inteligencia artificial sería muy difícil montar esa estructura, porque no seríamos capaces de clasificar todos esos productos ni de importarlos.