De cada dos millones de pacientes oncológicos, alrededor de 350.000 son ingresados debido a la neutropenia, un problema derivado de tener en sangre un número anormalmente bajo de un tipo de glóbulos blancos: los neutrófilos. Parte de estos ‘policías’ que nos defienden de las bacterias, y por tanto de infecciones graves, son destruidos durante algunos tratamientos de quimioterapia e inmunoterapia. “La mortalidad por infecciones con origen en la neutropenia es alta, en torno las 35.000 personas cada año solo en Europa”, explica a Innovaspain el neurólogo Álvaro Sánchez-Ferro, CMO y cofundador de Leuko. La startup española lleva más de una década desarrollando un dispositivo que podrá reducir estas hospitalizaciones en más de un 50 % y ahorrar a los sistemas públicos de salud europeos buena parte de los 6 billones de euros asociados al problema.
La empresa, con origen en el ámbito académico, vio la luz definitivamente en 2014 de la mano del programa Madrid+Visión, impulsado por la Comunidad de Madrid y el MIT en la idea de crear tejido productivo de alto nivel en la región. Leuko tenía (y tiene) entre manos la única tecnología del mundo no invasiva (sin el habitual pinchazo) para saber, en dos minutos, si la cantidad de glóbulos blancos es óptima.
¿Cómo funciona?
En su propia casa, el paciente introduce el dedo en un dispositivo portátil, bautizado como PointCheck que, equipado con tecnología microscópica, analiza los capilares bajo la piel. Las imágenes obtenidas son enviadas a la nube, donde un software y un sistema de algoritmos determinan el nivel de defensas para que el equipo médico pueda tomar decisiones con más agilidad y precisión.
A lo largo de estos años, la propuesta de Leuko no ha dejado de mejorar. “Una cosa es investigar, y otra muy distinta innovar”, afirma Sánchez-Ferro. “Es la innovación la que nos ha permitido conseguir que el dispositivo funcione en múltiples circunstancias sin perder robustez”, añade al referirse a variables como el tamaño del dedo o el color de la piel y determinados movimientos que influyen en los análisis. “Detrás hay un desarrollo tecnológico muy desafiante. Ahora nos adaptamos a más casuísticas; el vídeo tiene más calidad y los resultados son altamente fiables y precisos en un amplio espectro de pacientes, no solo en grupos de control, como cuando dábamos los primeros pasos”.
La IA ha ayudado a este perfeccionamiento, además de modificaciones en la óptica inicial o el uso inteligente de los datos recogidos. En paralelo, han mejorado la interfaz de usuario, que guía al paciente sin necesidad de otra supervisión, y mitiga los errores en el uso del dispositivo y la obtención de información.
Hora de escalar
Álvaro Sánchez-Ferro pone en valor los esfuerzos conjuntos de un equipo que ya suma 10 profesionales. Lo hace a las puertas de ver cumplido su primer gran hito: la salida de Leuko al mercado europeo, prevista para finales de 2025 o principios del año próximo, tras la obtención del marcado CE. Más adelante prevén dar el salto a EEUU (a la oficina de Madrid se suma otra en Boston) y expandir su tecnología al otro lado del Atlántico una vez cuenten con el OK de la FDA. “Mientras, nos preparamos para el escalado industrial del dispositivo. Si las cosas van bien, tendremos que fabricar miles, y no decenas como hasta la fecha”.
El cliente final de Leuko son los hospitales, con los que la compañía cerrará acuerdos en forma de leasing por el uso de los dispositivos. Y es con los centros más abiertos a la innovación -“con varios ya hemos hecho pruebas piloto”- junto a los que quieren empujar el lanzamiento comercial del dispositivo”. El neurólogo y emprendedor menciona la Fundación Jiménez Díaz, el Hospital 12 de Octubre o La Paz, en Madrid, y el IBCC de Barcelona, como candidatos probables para acompasar el despegue de Leuko. “A cambio de confiar en nuestra solución, ofrecemos al sistema un ahorro muy considerable”.
Tecnología y salud. El ejemplo alemán
Leuko acaba de alzarse como startup ganadora de la primera edición de Mieb, la primera aceleradora del sur de Madrid impulsada por el Ayuntamiento de Móstoles, Móstoles Desarrollo y SustainableStartup&Co. Aunque tienen el foco en el abordaje de la neutropenia, en el futuro, confían en que el carácter no invasivo de su tecnología resulte útil en el análisis de otros parámetros de la sangre como la hemoglobina o la anemia.
En una entrevista con Innovaspain realizada en 2016, el CEO de Leuko, Carlos Castro-González (completan el equipo fundador Ian Butterworth y Aurélien Bourquard) ,aseguraba que “médicos e ingenieros tienen que formar parte del mismo equipo”. Según Álvaro Sánchez-Ferro, siguen existiendo barreras para que la tecnología entre decididamente en los hospitales. Opina que este conservadurismo tiene lógica. “No nos la podemos jugar. El control antes de llegar al mercado resulta positivo; es una garantía, un sello de calidad y confianza”.
Por otro lado, “aunque en general vivimos una mejora de todo lo que rodea al I+D”, percibe que aún existen barreras para agilizar y promover la adopción de innovación en los sistema sanitarios. Sánchez-Ferro pone como ejemplo el caso alemán y el programa DiGA, con el que el sistema de salud subvenciona pruebas piloto en hospitales de aplicaciones digitales de salud durante un año y, si funcionan, las incorpora definitivamente. “Necesitamos mecanismos para acelerar esa transferencia. Deberíamos estudiarlo y hacer algo parecido en España. Muchos países europeos y EEUU van en esa dirección”.