La Semana Mundial de la Inmunización es una iniciativa impulsada por la OMS. La edición 2021 -que se celebra entre el 24 y el 30 de abril- llega en un momento crucial en el que su propuesta tiene más sentido que nunca: poner de manifiesto los beneficios de las vacunas a lo largo de todas las etapas de la vida. Bajo el lema ‘InmUNIDAD, sin unidad no hay inmunidad’, la farmacéutica MSD, junto con 52 entidades, llama estos días a la cooperación para lograr la inmunidad colectiva necesaria no sólo para luchar contra el COVID-19, sino para frenar la transmisión de los demás virus y bacterias.
Durante la presentación de la campaña, el Dr. Raúl Ortiz de Lejarazu, profesor de Microbiología y consejero científico del Centro de Gripe de Valladolid, recordaba que la compleja erradicación de enfermedades es una tarea imposible sin vacunas. “Las vacunas son las responsables de una mayor longevidad y salud y nos libran de la mortalidad solo por detrás de la potabilización del agua”.
Con una insignia en la solapa que incluía el lema ‘Polio Free’, Raúl Ortiz de Lejarazu explicaba que la mayoría de las vacunas clásicas -polio, sarampión o parotiditis- entrañaron dificultades en su obtención debido a los amplios estudios de seguridad que requirieron. “La mayoría son vacunas ‘vivas’, atenuadas. La viruela fue erradicada hace 42 años y Europa no quedó libre de polio hasta 2002. Hay por tanto mucho trabajo por hacer. Necesitamos poner en valor la unidad de criterio, actuación y objetivos y que la cobertura vacunal se incremente.
"En la siguiente fase, sin olas pandémicas, adaptaremos la estrategia para combatir brotes más localizados"
Ante la incertidumbre generada por los supuestos efectos secundarios de las vacunas de Astra Zeneca y Janssen, el experto destacaba que todas las fórmulas aprobadas contra el SARS-CoV-2 son seguras. “Hay que superar los miedos. Las vacunas son el sistema más inocuo para combatir esta y otras enfermedades. Salvan vidas y funcionan, eso es lo importante. Por fortuna, España es mayoritariamente un país pro vacuna, pero las dudas, si se generalizan, pueden provocar el rebrote de otras enfermedades clásicas mitigadas por las vacunas. Tenemos que evitar ese impacto”.
Por lo tanto, el balance riesgo-beneficio a la hora de vacunarnos debería ser, a juicio de Raúl Ortiz de Lejarazu, más que suficiente para derribar cualquier barrera. “No olvidemos que una enfermedad así viene para quedarse, aunque logremos la mal llamada inmunidad de rebaño (el doctor prefiere hablar de inmunidad colectiva)”. Es por ello que la campaña de vacunación ha de contemplar tres escenarios: pandémico, pospandémico precoz y pospandémico tardío.
“Aún estamos en el primero. El ideal es provocar que ese 85 % de la población que aún no ha tenido contacto con el virus lo haga de manera controlada, a través de las vacunas. Estamos en el inicio de una lucha dirigida, es algo que todos tenemos que entender. En la siguiente fase, sin olas pandémicas, adaptaremos la estrategia para combatir brotes más localizados”.
“Con más inversión, muchas enfermedades clásicas son erradicables mediante vacunas"
Respecto a la alternancia de distintas vacunas, Raúl Ortiz de Lejarazu no las tiene todas consigo. “Es cierto que hay en marcha importantes ensayos observacionales en Reino Unido e incluso algún estudio en España. Pero no creo que las conclusiones sean suficientes como para dar el paso e inocular formulaciones diferentes en la misma persona”. El experto sí aboga por dilatar el tiempo entre la primera y la segunda dosis, una decisión que ha funcionado en Reino Unido al permitir inmunizar más rápido.
También defiende el uso a futuro de las mascarillas. “Es probable que nos las empecemos a quitar cuando tengamos un porcentaje de vacunados al nivel de Israel, y cuando así lo permitan los indicadores de morbilidad y mortalidad. Estoy seguro de que mucha gente la seguirá llevando porque se han dado cuenta de que les protege. En Europa, al menos en lugares como los aeropuertos, nos acostumbraremos a llevarla. Ya no será una exclusiva de Asia y Extremo Oriente”.
De vuelta al leitmotiv de la campaña, además de unidad, Ortiz de Lejarazu opina que los próximos pasos requieren de un incremento de las inversiones en ciencia y de una revisión de las estrategias que fortalezcan el calendario de vacunación en niños y adultos. “Con más inversión, muchas enfermedades clásicas son erradicables mediante vacunas. Hablo de aquellas en las que el huésped es exclusivamente humano (sarampión, rubeola o parotiditis). Más dinero significaría coberturas del 100 %. Ese debe ser el horizonte”, concluía el investigador.