Talgo ha abierto la convocatoria de la segunda edición del ‘Premio Talgo a la Excelencia Profesional de la Mujer en la Ingeniería’ (inscripciones hasta el 31 de marzo de 2020 aquí). El galardón busca premiar a aquellas ingenieras que fomentan, a través de su carrera profesional, que cada vez más jóvenes estudien y se decanten por las profesiones STEM. Es estas áreas científico-técnicas donde la brecha de género es notable al no calar entre las chicas estas vocaciones en los porcentajes necesarios para lograr el equilibrio adecuado.
En este sentido, el presidente de Talgo, Carlos Palacio Oriol, ha recordado que el número de mujeres que se decantan por las carreras técnicas sigue siendo muy inferior al número de hombres. “Hemos creado este premio para dar visibilidad a las grandes profesionales que tenemos en el campo de la ingeniería en nuestro país y para promover en las futuras generaciones de ingenieras el interés por esta profesión como medio para contribuir al desarrollo de la sociedad.”
El Premio Talgo, dotado con 25.000 euros, está dirigido a aquellas mujeres cuya trayectoria universitaria y profesional le haya reportado logros o reconocimientos en el ámbito de la ingeniería en empresas, instituciones u organizaciones públicas o privadas.
En su primera edición, los premios impulsados por Talgo reconocieron el trabajo de Elena García Armada. Doctora en Robótica por la UPM, investigadora del CAR-CSIC e inventora del exoesqueleto pediátrico ATLAS 2020, destacaba en una entrevista con InnovaSpain lo importante que es que las niñas perciban que “las científicas, las ingenieras son, ante todo, mujeres normales”.
Para García Armada es fundamental que las jóvenes estudiantes comprendan mejor cómo a través de la ciencia y la ingeniería es posible resolver grandes problemas sociales. “Conocer el impacto que pueden provocar tiene un efecto sobre las chicas. Ellas no piensan tanto en ‘a qué’ se van a dedicar, sino ‘para qué’, cómo van a contribuir”.
La ingeniera destacaba además que es necesario que los planes de estudio se renueven desde las edades más tempranas. “Menos memorizar y más nuevas tecnología. Hay que actualizarse, y tener muy en cuenta que las diferencias de género existen para atraer a ambos sexos y no cerrarle la puerta a unos para abrírsela a otros”.
Sin salir de casa, el pasado mes de mayo, Elena Moral, directora de Ejecución de Proyectos de Talgo, recibía en Londres el premio WICE a la Mujer Ingeniera Ferroviaria Europea del año.
Moral declaraba entonces que “las mujeres están infrarrepresentadas en el sector ferroviario”. La ingeniera afirmaba que su deseo es “que este tipo de premios puedan desaparecer en un futuro, porque considero que lo más importante para un profesional es su conocimiento y los resultados que obtiene, y esto no es una cuestión de género. Ojalá esta visión se implante de forma real y efectiva en la sociedad y en las empresas en los próximos años y que el número de ingenieras comience a crecer”.