El científico más conocido para los alumnos de Secundaria es Albert Einstein, seguido de Marie Curie e Isaac Newton. Este es el podio que dibuja el proyecto ‘Evaluación digital de la cultura científica en ESO’, una encuesta que nos deja un dato para la reflexión: el desconocimiento de los científicos españolas por parte de los escolares.
Y es que el 77,7 por ciento de los alumnos no conoce a ningún investigador español. Entre los pocos encuestados que conocen algún científico nacional, los únicos nombres que se dijeron fueron Ramón y Cajal, Severo Ochoa y Pedro Duque, pero en porcentajes muy reducidos.
“O bien se enseña poco la ciencia española o bien hay pocos científicos españoles y necesitamos empujar nuestra ciencia”, comenta José Antonio López Moreno, profesor del Departamento de Psicobiología y Metodología en las Ciencias del Comportamiento de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Esta entidad ha liderado el proyecto ‘Evaluación de la cultura científica’, en colaboración con la Universidad Camilo José Cela y financiado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt).
Respecto a la tripleta Einstein-Curie-Newton, es la misma que se repite en otros países, según se ha podido comprobar al comparar los resultados obtenidos en varios estudios internacionales. El autor de la Teoría de la Relatividad es el número uno en casi todas las encuestas, salvo en Polonia, donde la pionera en el campo de la radiactividad gana en su propia casa y se convierte en profeta en su tierra, según señala López Moreno.
Google supera a los profesores
Los resultados de esta investigación, en la que han participado 4.730 alumnos de Secundaria de la Comunidad de Madrid matriculados en centros públicos, privados y concertados, también señalan que la mayor parte de la cultura científica se adquiere durante la ESO y es Google, y no los profesores, la primera fuente de información que consultan los adolescentes.
“Esto confirma claramente que el paradigma de adquisición de información está cambiando y se debe tener en cuenta para todas las decisiones que impliquen la transmisión de la ciencia y la cultura”, destaca el profesor de la UCM.
De acuerdo a esta investigación, la mayor parte de nuestra cultura científica se adquiere entre los 12 y los 16 años. Para llegar a esta conclusión los investigadores han comparado los resultados obtenidos por los alumnos de ESO con los resultados obtenidos por adultos en Estados Unidos y en varios países de Europa.
A Google (66,5 %) y a los profesores (57,7 %) les sigue la televisión y YouTube como fuentes de información científica. En las redes sociales, uno de cada cuatro estudiantes afirma que ha adquirido conocimiento científico a través de ellas, a pesar de que su uso está asociado a un menor tiempo dedicado a la ciencia y a la cultura.
“Un aspecto relativamente preocupante del estudio es que el 30 % de los estudiantes de la ESO nunca han ido a una biblioteca y que uno de cada cuatro alumnos de ESO declara no haber realizado nunca alguna actividad relacionada con la ciencia y la cultura en su tiempo libre”, añade López Moreno.
Estereotipos de la ciencia
Varias cuestiones versaron sobre los estereotipos de los científicos. La mayoría concibe en su imaginario al científico como una persona “mayor, con gafas, inteligente y poco mentirosa”. Para la gran mayoría de los alumnos, un científico podría ser presidente del Gobierno de España pero lo que más claro tienen, más del 90 %, es que esta profesión es menos querida que la de futbolista.
“Nuestros resultados muestran esencialmente que los alumnos de ESO tienen un nivel de conocimiento científico muy parecido a los adultos de Estados Unidos y de Europa con el mismo nivel de formación –concluye el profesor–. Sin embargo, todavía queda mucho por avanzar y se debe investigar la influencia de internet, a través de todos los dispositivos, sobre el aprendizaje de la ciencia. El siguiente paso es replicar esta evaluación a nivel nacional, tomando una muestra representativa de alumnos en cada Comunidad Autónoma de España”.